Una de las frases que más escuchamos en nuestras consultas es: “No tenemos hijos, así que probablemente no podemos ganar una exención.” Muchas parejas creen que, sin hijos pequeños, una exención I-601A está fuera de su alcance. Algunas ni siquiera lo intentan.
Esa creencia es falsa. A lo largo de los años, nuestra oficina ha ganado exenciones I-601A para muchas parejas que no tienen hijos juntos. Algunas decidieron no tener hijos. Otras todavía están planeando su familia. Otras no pueden tener hijos biológicamente. Y otras son parejas mayores que ya criaron hijos de relaciones anteriores.
Vamos a ser honestos con usted. Los hijos pequeños sí hacen que un caso de exención sea más fácil. Pero “más fácil” no significa “obligatorio.” Una pareja sin hijos necesita una estrategia más creativa y una investigación mucho más profunda de su vida juntos. Cuando ese trabajo se hace bien, estos casos se pueden ganar, y se ganan.
Por qué los hijos ayudan, y por qué no son un requisito
En una exención I-601A, la persona que debe sufrir “penuria extrema” es el familiar calificado. Es decir, el cónyuge o el padre o la madre del solicitante que sea ciudadano estadounidense o residente permanente. Los hijos no son familiares calificados para esta exención. Su sufrimiento cuenta únicamente por el efecto que tiene sobre el cónyuge o el padre o la madre.
Entonces, ¿por qué ayudan tanto los hijos? USCIS considera especialmente fuerte una situación en particular: cuando el cónyuge que se queda tendría que hacerse cargo del cuidado de los hijos y, al mismo tiempo, mantener económicamente a la familia. El desplazamiento sustancial del cuidado de los hijos del solicitante es uno de los factores que a menudo pesan mucho a favor de la penuria extrema, según el Manual de Políticas de USCIS. Una pareja sin hijos simplemente no cuenta con ese argumento.
Pero ese es solo uno de muchos argumentos posibles. Todo lo demás sigue sobre la mesa.
USCIS debe considerar el panorama completo
Esta es la regla más importante en cualquier caso de exención, y sobre todo en un caso sin hijos.
Algunas dificultades son lo que USCIS llama “consecuencias comunes.” La separación familiar, la pérdida económica, la dificultad de adaptarse a un nuevo país, una atención médica de menor calidad en el extranjero y menos oportunidades educativas y laborales no son suficientes, por sí solas, para demostrar penuria extrema, según el Manual de Políticas de USCIS.
Pero el oficial no puede detenerse ahí. Los oficiales de USCIS deben primero evaluar si algún factor por sí solo es suficiente. Si no lo es, deben considerar todos los factores en conjunto para ver si, sumados, llegan al nivel de penuria extrema, incluyendo las dificultades de más de un familiar calificado. Esta regla proviene directamente del Manual de Políticas de USCIS.
En otras palabras, un caso no necesita un solo argumento contundente. Puede ganarse con varios argumentos sólidos que, juntos, muestren el panorama completo. El Manual de Políticas de USCIS incluye casos de ejemplo que muestran ambos lados. En un ejemplo, una pareja sin hijos y sin familia en los Estados Unidos, cuya única dificultad era perder el ingreso de la esposa, generalmente no calificaría. En otro, una pareja sin hijos sí calificó, porque el cónyuge ciudadano estadounidense tenía una condición médica crónica, dependía de familiares y amigos cercanos para manejarla, y contaba con un médico que confirmó que mudarse al extranjero interrumpiría ese cuidado y probablemente le impediría trabajar.
La diferencia entre esos dos casos no son los hijos. La diferencia es la evidencia.
Argumentos que pueden ganar un caso sin hijos
Cada caso es diferente, pero estas son algunas de las áreas que exploramos con las parejas que no tienen hijos.
Salud física
La salud física del cónyuge suele ser la parte más fuerte de un caso. La diabetes, las enfermedades del corazón, la presión alta, las enfermedades renales, el cáncer, los trastornos autoinmunes, el dolor crónico y las lesiones que limitan el trabajo o las actividades diarias pueden ser importantes. También lo son las condiciones que hoy están bien controladas, porque lo que las mantiene bajo control suele ser un médico específico, un plan de tratamiento específico y un seguro médico confiable aquí en los Estados Unidos.
La penuria puede venir de cualquiera de los dos lados. Si el cónyuge se queda, puede perder a la persona que lo lleva a sus citas, administra sus medicamentos, lo ayuda en casa o cubre los gastos del hogar cuando está demasiado enfermo para trabajar. Si el cónyuge se muda al extranjero, puede perder a sus médicos, su seguro médico y el acceso al mismo tratamiento, o enfrentar costos que no puede pagar. USCIS reconoce que una condición médica que por sí sola no es extrema puede convertirse en penuria extrema cuando se combina con una atención médica de menor calidad en el extranjero, la pérdida económica y la dificultad de adaptarse a un nuevo país, según el Manual de Políticas de USCIS. Y si una agencia del gobierno ha determinado formalmente que el cónyuge tiene una discapacidad, eso a menudo pesa mucho a favor de la penuria extrema.
Una evidencia médica sólida marca la diferencia. Los expedientes médicos, el historial de recetas y una carta detallada del médico tratante pueden demostrar la condición, el tratamiento que requiere y lo que pasaría si ese cuidado se interrumpiera.
Salud mental
La ansiedad, la depresión y otras condiciones de salud mental son de las dificultades más comunes, y más ignoradas, en los casos de exención. Algunos cónyuges llevan años en tratamiento. Otros nunca han sido diagnosticados, pero sus síntomas han empeorado desde que comenzó el proceso de exención, o tienen terror de lo que la separación les haría.
Una condición que hoy está estable puede empeorar mucho si la persona de quien más dependen de repente se va por años, o si tienen que dejar atrás a su médico, su terapeuta, sus medicamentos y su red de apoyo para mudarse al extranjero. Una evaluación psicológica realizada por un profesional de salud mental con licencia puede documentar la condición, su gravedad y cómo la afectaría la separación o la mudanza. Combinada con otras dificultades, puede tener un peso importante.
La infancia y las pérdidas pasadas de su cónyuge
Dos personas pueden vivir la misma separación de maneras muy distintas, y la historia de cada persona a menudo explica por qué. Un cónyuge que perdió a su padre o a su madre por una deportación o un abandono puede vivir la separación de su pareja como si reviviera esa herida. Un cónyuge que ya perdió a su padre, a su madre, a un hermano o a otro ser querido puede tener muy poco en qué apoyarse, y es posible que el solicitante sea quien lo ayudó a superar ese duelo.
Un cónyuge que fue criado por un solo padre o una sola madre a menudo entiende, mejor que nadie, lo que cuesta que una sola persona sostenga un hogar. Tal vez vio a su madre o a su padre trabajar en varios empleos, perderse momentos importantes y cargar solo con todo. Para muchos de nuestros clientes, esa experiencia es precisamente la razón por la que han esperado para formar una familia. Están decididos a que sus futuros hijos crezcan con ambos padres en casa. Una exención negada no solo separa a la pareja. Puede obligarlos a posponer tener hijos por años, o a renunciar a tenerlos por completo, sobre todo cuando la edad ya es un factor.
No siempre es fácil hablar de estas experiencias, y muchos clientes no se dan cuenta de que son importantes. Pero ayudan a explicar por qué esta separación en particular sería mucho más difícil para esta persona en particular, y un profesional de salud mental puede relacionar esa historia con la manera en que el cónyuge se vería afectado hoy.
El cuidado de padres mayores u otros familiares
Muchos de los cónyuges de nuestros clientes cuidan a padres mayores o enfermos. Si su cónyuge no puede mudarse al extranjero sin abandonar a un padre o una madre que depende de él, o no puede cuidarlo solo si usted se va, eso es una dificultad real. USCIS da mucho peso a los casos en que un familiar que depende del familiar calificado para su cuidado tiene una determinación formal de discapacidad, según el Manual de Políticas de USCIS.
Más de un familiar calificado
Si los propios padres del solicitante son ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes, ellos también son familiares calificados. En un ejemplo del Manual de Políticas de USCIS, el caso de una pareja sin hijos solo mostraba dificultades comunes para el cónyuge. Pero al sumar las dificultades de los padres del solicitante, residentes permanentes de edad avanzada que dependían del solicitante para ir a sus citas médicas, para que les tradujera y para recibir apoyo emocional, el caso se inclinó hacia la aprobación.
Hijos de relaciones anteriores
“No tener hijos juntos” no siempre significa “no tener hijos.” Para el factor del cuidado de los hijos, el Manual de Políticas de USCIS define “hijo” de manera que incluye a los hijos relacionados con el solicitante por matrimonio, es decir, a los hijastros. Las parejas mayores también pueden tener hijos adultos y nietos en los Estados Unidos. Separarse de ellos, o mudarse lejos de ellos, forma parte del panorama de los lazos familiares.
Edad, carrera y estabilidad económica
Para las parejas mayores, lo que está en juego al empezar de nuevo es diferente. Un cónyuge de 50 o 60 años puede enfrentar la pérdida de una carrera construida durante décadas, de sus beneficios de jubilación, de su cobertura médica, de su casa o de su negocio. En otro ejemplo del Manual de Políticas de USCIS, una cónyuge ciudadana estadounidense dueña de un negocio que dependía del trabajo del solicitante formaba parte de un caso que generalmente favorecía la penuria extrema.
Las metas educativas y profesionales de su cónyuge
Muchos de los cónyuges de nuestros clientes están trabajando para lograr algo: un título universitario, una credencial de enfermería o de maestro, un programa de aprendizaje de un oficio, una licencia profesional, un ascenso que les ha costado años ganar o un negocio que están construyendo.
A menudo, el cónyuge puede perseguir estas metas solo gracias al solicitante. Puede ser que el solicitante pague la renta mientras el cónyuge estudia, se encargue del hogar para que el cónyuge pueda estudiar o trabajar largas horas, ayude a administrar el negocio, o simplemente le dé el ánimo que lo mantiene adelante. La meta es del cónyuge, pero alcanzarla es un esfuerzo compartido.
Si el cónyuge se queda, ese apoyo desaparece. Puede verse obligado a dejar la escuela, rechazar un ascenso que requiere más horas o viajes, o abandonar un plan de negocio, solo para poder pagar cuentas que ya no puede compartir. Si el cónyuge se muda al extranjero, es posible que sus créditos académicos no se transfieran y que pierda su ayuda financiera o sus becas. Las licencias y certificaciones de los Estados Unidos a menudo no valen nada en otro país, y la antigüedad y los ascensos no se trasladan. Seguir el mismo camino en otro país y en otro idioma puede no ser realista. De cualquier manera, el futuro que planeó puede retrasarse por años o perderse por completo. Y cualquier préstamo estudiantil que ya haya adquirido todavía tiene que pagarse.
Por sí solas, las menores oportunidades educativas y laborales en el extranjero se consideran consecuencias comunes según el Manual de Políticas de USCIS. Pero un cónyuge que ya está avanzado en un programa o una carrera específica, y que depende del solicitante para lograrlo, tiene algo concreto que perder. Los registros de inscripción, los certificados de calificaciones, las licencias, las cartas del empleador y las declaraciones de ambos cónyuges sobre cómo el solicitante apoya estas metas pueden demostrarlo. Combinado con otras dificultades, esto tiene un peso real.
Las deudas con las que se quedaría su cónyuge
Perder el ingreso de un cónyuge es, por sí solo, una consecuencia común según el Manual de Políticas de USCIS. Las deudas cambian el panorama. Muchas parejas tienen una hipoteca, pagos de auto, tarjetas de crédito, cuentas médicas o préstamos que sacaron juntos, y los planearon pagar con dos ingresos.
Si el solicitante tiene que irse, el cónyuge que se queda puede quedar responsable de todo por sí solo. Mudarse al extranjero tampoco hace que las deudas en los Estados Unidos desaparezcan, y pagarlas con un ingreso mucho menor en otro país puede ser imposible. El resultado puede ser el incumplimiento de pagos, la ejecución hipotecaria, un crédito dañado o la bancarrota. Consecuencias como estas pueden perseguir a una persona durante años. Documentadas con estados de cuenta de préstamos, presupuestos y comprobantes de ingresos, las deudas convierten un “tendríamos menos dinero” en una dificultad concreta y comprobable.
Las condiciones en el país de origen
El peligro en el país de origen del solicitante importa tanto si el cónyuge se mudaría allá como si se quedaría aquí preocupado. Cuando el Departamento de Estado recomienda no viajar al país o a la región donde viviría la pareja, USCIS a menudo le da mucho peso. Los oficiales también pueden considerar por su cuenta las condiciones del país, incluyendo si ha sido designado para el Estatus de Protección Temporal (TPS), según el Manual de Políticas de USCIS.
Idioma, cultura y raíces
Un cónyuge que nació y creció en los Estados Unidos, que no habla el idioma y que nunca ha vivido en el extranjero enfrenta una adaptación mucho más difícil. Por sí solo, esto suele ser una consecuencia común. Combinado con problemas de salud, familiares o de seguridad, tiene un peso real.
Riesgos de seguridad propios de su relación
Algunas parejas enfrentan peligros que otras no. El Manual de Políticas de USCIS da el ejemplo de una pareja del mismo sexo en la que el país de origen de la solicitante no reconocía su matrimonio, y la discriminación y el acoso por orientación sexual eran generalizados. Combinado con las pérdidas económicas de la cónyuge y la terapia que necesitó por ansiedad y depresión, ese caso normalmente calificaría. Un cónyuge a quien se le otorgó asilo o la condición de refugiado respecto al mismo país también suele tener un caso fuerte.
Servicio militar
Si el familiar calificado está en servicio activo en las fuerzas armadas o forma parte de la Reserva Seleccionada, el Manual de Políticas de USCIS reconoce que la ausencia del solicitante a menudo causa un daño emocional que empeora considerablemente el estrés del servicio militar.
Por qué la entrevista de penuria es tan importante
En un caso con hijos pequeños, muchos de los argumentos más fuertes son evidentes. En un caso sin hijos, normalmente están ocultos, y los clientes rara vez saben qué detalles importan.
Es posible que un cónyuge no piense en mencionar el medicamento para la ansiedad que toma desde hace años, o que lleva a su madre a diálisis cada semana, o que su pensión depende de quedarse con su empleador cinco años más. Algunos de los datos más importantes son los más difíciles de compartir, como una infancia marcada por la ausencia de un padre o una madre, o una pérdida reciente que todavía no ha sanado. Precisamente estos son los datos que ganan los casos.
Por eso el abogado Carballo realiza personalmente una entrevista de penuria a fondo con cada cliente de exención. El objetivo es conocer todo sobre su vida, su salud, su familia, su trabajo y su futuro. A partir de ahí, identificamos cada factor de penuria que aplica, reunimos la evidencia para probar cada uno y los presentamos en conjunto para que el oficial vea el panorama completo que USCIS le exige considerar.
No se descarte
Si le han dicho, o usted ha supuesto, que no puede ganar una exención porque no tiene hijos, obtenga primero una evaluación real. La estrategia correcta y una investigación a fondo pueden hacer la diferencia.
Para consultar la guía de USCIS que se menciona en este artículo, vea el Manual de Políticas de USCIS, Volumen 9, Parte B, Capítulo 5. Este recurso está disponible solo en inglés.

